Con frecuencia se me hace la pregunta: “¿Cómo funciona la Terapia Reparativa ?” Como todas las formas de tratamiento enraizadas en el psicoanálisis, la terapia reparativa procede de la asunción de que algunas tareas de desarrollo de la infancia no se llevaron a cabo en plenitud. Se comprende que cuando el paciente era niño, experimentó que sus padres fracasaron al asistirle en estas fases de desarrollo.
Una de las mejores definiciones de psicoterapia es “la oportunidad de darnos a nosotros mismos lo que nuestros padres no nos dieron.” Sin embargo, todavía necesitamos ayuda de los demás. La Terapia Reparativa requiere la implicación activa de de terapeutas varones, amigos varones, y miembros del grupo de psicoterapeuta varones.
La premisa básica de la Terapia Reparativa es que la mayoría de los pacientes (aproximadamente el 90%, en mi experiencia) padece un síndrome de déficit de identidad de género masculino. Es este sentido interno de carencia de su propia masculinidad la base esencial para la atracción homoerótica. La regla causal de la terapia reparativa es: “La identidad de género determina la orientación sexual.” Erotizamos aquello con lo que no nos sentimos identificados. El foco del tratamiento por lo tanto es el desarrollo completo de la identidad de género masculino.
La terapia reparativa trabaja sobre asuntos del pasado y del presente. El trabajo sobre el pasado implica la comprensión de las relaciones tempranas con los padres. El paciente con frecuencia se da cuenta de que mientras su madre pudo haber sido muy amable, probablemente fracasó en ayudarle a él a reflejar de forma precisa su auténtica identidad masculina. La madre con frecuencia ha fomentado en su hijo una falsa identidad, denominada la del “buen chico”, con una sobre-intimidad irrealista en la que la madre es confidente, amiga del alma o mejor amiga. El paciente puede haber tenido también cierta sobre-identificación con la abuela, tías o hermanas mayores.
Para la terapia reparativa es esencial que el paciente comprenda cómo su déficit de masculinidad llega a proyectarse sobre varones idealizados- “El otro hombre tiene algo de lo que carezco- por lo tanto necesito estar cerca de él (sexualmente).”
La terapia reparativa es de iniciación en naturaleza. Requiere no sólo una pasiva meditación sobre auto-ideas sino una iniciación activa de nuevas conductas. El paciente debe luchar para derribar patrones viejos de evitación y exclusión defensiva de los varones para formar amistades masculinas cercanas, íntimas y no sexuales.
La terapia desafía al paciente a superar las tareas relacionadas con el género perdidas en la temprana infancia. Su camino de desarrollo requiere la superación de estas tareas durante la adultez.
Está llamado a “adquirir” a lo que el heterosexual ha alcanzado años antes. Así puede llegar eventualmente a un lugar heterosexual pero desde una dirección diferente.
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