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Historia de Miguel: De heterosexual a bisexual y aùn no tengo paz (parte 3 )

A mis 22 años aùn yo sentìa la necesidad de un padre. No es que no me sintiera joven y capaz de enfrentar la vida, pero es que creo que todos los jòvenes en algùn sentido necesitamos siempre del aliento del lìder del hogar. En casa todos creìan que me iba de maravilla con mi carrera y con las chicas que casi nunca me preguntaban cómo estaba.

 

Historias de la Vida Real

No se ha cambiado los lugares ni nombres de participantes de la historia. La foto no corresponde al protagonista.

Como había dicho, esos deseos homosexuales fueron despertado como por un disparador por mi amigo de universidad o mejor dicho, mi ex amigo, pues desde aquella situaciòn que quiso tratarme como su gay nunca màs volvì a verlo o hablar con èl. No permitirìa que nadie sepa de esos gustos extraños mios, menos un amigo o familiar, pero allì seguìan esas inclinaciones gays, por años no creì haberlas olvidado pero no las pude sacar del recuerdo y la tortura de recordar a aquèl profesor abusador me atormentaba dìa y noche.

Vi un aviso de homosexuales que daban "servicios" a caballeros, llamè al telèfono que indicaban, escuchè una voz de varòn pero no atinè a contestar su saludo, era muchìsimo el miedo a ser visto, descubierto que colguè el telèfono. Luego de seis meses de lucha interna, querìa demostrarme que podìa ser libre, que podìa hacer como me diera la gana mi vida, querìa demostrarme que yo ordenaba mi vida y que no tendrìa que temer a nadie. Eso pensaba yo, pero en el fondo me gobernaba la còlera y el odio contra la vida por irme tan mal con las chicas, por ser como era, pero tal vez con los gays no me irìa tan mal. Estaba ansioso y nervioso pues todos en casa parecìan tener el amor que querìan menos yo.

Yo querìa paz, a lo mejor desfogando las ansias de sexo que contenía me tranquilizaba. Fui al local donde brindaban estos servicios, un lugar elegante con una fila de còmodas sillas a la entrada donde un par de adolescentes que no pasaban de los 19 años estaban sentados brindando "servicios". Pobres chicos que seguramente al igual que yo buscaban un descanso para sus cansadas vidas de fracasos internos y del alma. Escogi a uno , en realidad al que parecìa mayor en edad, al que parecìa màs varòn. Luego de años de reflexiòn, hoy comprendo que esa tarde yo escogìa al màs varonil para tener relaciones sexuales porque en el sexo expresaba mi agresiòn y còlera contra mi padre, contra el primer varòn que conocì en mi vida y que desde pequeño me defraudò porque no me apoyò cuando màs lo necesitaba. Siempre repetirìa esa escena con otros gays, siempre buscaba los màs varoniles para someterlos sexualmente, siempre en mi subconciente la idea de agredir a mi padre y cobrar venganza en mi imaginaciòn.

Nunca lleguè a ir a lugares de gays o ambientes de homosexuales salvo esa casa de prostituciòn de varones, aùn hoy me aterroriza la idea que me vean con homosexuales al lado. Pero el hecho es que sigo buscando de vez en cuando el servicio de algùn homosexual gratuito o no. Es esta costumbre o mal hàbito que arrastro por años y sobre el cual he formado una vida oscura de la que nadie sospecha lo màs mìnimo.

 

 

 

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