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Historia de Miguel: De heterosexual a bisexual y aùn no tengo paz (parte 2 )

No sè si por evitar verlo por temor a que nos descubran o por temor al castigo si reprobaba el curso pero ese año aprobè matemàtica y las visitas del maestro no tenìan razòn de ser. Ya no lo verìa màs, por lo menos cerca a mi, pero de cuando en cuando me topaba con el en las reuniones de amigos que hacìa mi padre en casa .

 

Historias de la Vida Real

No se ha cambiado los lugares ni nombres de participantes de la historia. La foto no corresponde al protagonista.

Desde los 11 años en adelante tuve una niñez y adolescencia demasiado comùn. Tuve varias enamoradas en la escuela, en la academia pre universitaria e incluso en la universidad. No tenìa problemas con las chicas, ni con amigos, mi carrera universitaria la cuminè exitosamente y estaba listo a conseguir un buen empleo. El niño abusado quedò en el pasado y por muchos años no tuve necesidad de recordarlo, era mejor asì porque mi vida ahora tenìa un rumbo, querìa tener mi propia familia e hijos.

A los 22 años me enamorè mucho de una chica muy linda que culminaba la universidad conmigo, siempre fue mi chica soñada, no podìa estar un dìa sin llamarla, sin que me cuenta lo que habìa hecho en el dìa, querìa saber todo de ella, y esto a veces ella me recriminaba. Como que yo era muy posesivo y controlador con ella, como que yo sentìa que era mi propiedad. Ella en una ocasiòn me dijo que estaba traumado pensando que me iba a abandonar y que mis celos la tenìan cansada. La verdad es que siempre tuve miedo que me deje, con ella me sentìa muy bien, no podìa dejar de pensar en ella y tal vez lo que yo pensaba que era amor era una enfermiza obseciòn.

Nunca me habìa pasado antes, pero si no la veìa me sentìa morir, como que me ahogaba, como que yo tenìa que lucharla para ganarmela porque me la iban a quitar, era demasiado linda para que ande sola en la calle y tenìa que seguirla siempre. Al final cumpliò su palabra, ella se cansò de mis inseguridades y me dijo que no me amaba y que por favor no la llame ni la busque. Por seis meses me fue difìcil asimilar el golpe, pensè incluso en el suicidio, no comìa, no salìa con amigos, ellos se burlaban de mi diciendo que era un arrastrado de amor. Yo no querìa ser asì, estos sentimientos de ansiedad, soledad y desconfianza me salìan del corazòn y me hacìan ser infeliz.

Sòlo un amigo mio me comprendìa, sòlo èl me escuchaba sin criticarme mucho, sòlo èl me tenìa paciencia, me abrazaba y nos ìbamos a tomar unas cervezas. Èl estaba màs concentrado en desarrollar su carrera y tenìa un buen empleo. Me invitaba a comer y a salir. En una de esas noches en su casa tomando unas cervezas, viendo mi tristeza me abrazò y me empezò a besar. De inmediato lo rechazè y me enojè mucho con èl, lo insultè y mi còlera fue tanta que salì sin despedirme para nunca màs volver. Me sentì burlado y humillado, mientras yo pensaba que era mi amigo, èl todo lo habìa planeado para aprovecharse de mi dolor con mi ex enamorada. Èl me hizo sentirme muy avergonzado pero al mismo tiempo su beso me hizo recordar cuando fui abusado a los 10 años. Esa sensaciòn de placer, de calor, de cariño.

Serà el odio a la vida por ser tan infeliz con la chica que amaba, serà el odio contra mi padre que tenìa aùn guardado y no me daba cuenta, serà la còlera contra mi madre que de niño no me cuidò, serà la envidia de ver que mi hermano tenìa una estable relaciòn con su enamorada, sèra la idea de ser fallado siempre, serà que me sentì burlado por un amigo gay, pero quise tomar venganza con un homosexual. No estarìa nunca con mi amigo, con èl me sentirìa avergonzado siempre, pero buscarìa un lugar secreto para sentir ese placer que de niño habìa sentido y hoy se habìa despertado otra vez. (Continùa parte 3).

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