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Historia de José: Mi primó abusó de mi a los 11 años y me hice gay (parte 1)

Una familia en problemas, abusado desde niño, de joven, buscador incansable de que me demuestren amor de verdad.

Historias de la Vida Real

No se ha cambiado los lugares ni nombres de participantes de la historia. La foto no corresponde al protagonista.

Cuando tuve 11 mi padre había tenido una nueva relación sentimental, el divorcio de mis padres me dolió muchísimo, más aún el saber que tenía otros hijos y que yo y mis hermanos estábamos siendo dejados de lado.

Ni mis ruegos ni el llanto de mis pequeños hermanos impidieron que mi padre se fuera de nuestra casa en Villa María del Triunfo, en Lima. Ahora iba a tener que ir los fines de semana a Los Olivos y recoger el dinero semanal para los gastos del mercado que usaría mi madre.

Como me dijo mi mamá, ahora yo tendría que ser como el padre de mis hermanos en casa, mis calificaciones en el colegio bajaron mucho, pues mientras mis compañeros llegaban a la escuela con el ánimo de estudiar, yo llegaba con ganas de dormir, me sentía adormecido y fatigado de mente como para dedicarme a estudiar en la escuela. Como me dijeron algunos amigos, entraba como un robot escuchaba la clase y salía directo a casa a ayudar en sus tareas a mis otros hermanos y atender un pequeña bodega en el garage de casa que ayudaba en nuestra economía.

En el segundo piso de mi casa vivía mi primo, unos 3 años mayor que yo, el cual se me acercaba como un amigo y compañero que me da su apoyo porque sentía una carga de responsabilidad encima mío muy grande que sólo no soportaría. Pero este acercamiento de mi primo fue de otra manera desde que mi padre nos dejó, con abrazos y caricias cada vez más frecuentes, cada vez más cariñosos me sedujo hasta que me besó e invitó a tener relaciones sexuales. Yo de 11 años y él de 14 años, empezamos a encerrarnos con llave en su cuarto él parecía tener experiencias en el campo sexual. Recuerdo que no puse resistencia, sólo me entregué, era como tener un largo relajo, con el sexo las tensiones se iban, me liberaba y me tranquilizaba mucho. Lo que no me gustaba de él era que cuando acabábamos de tener sexo era algo frío, como desinteresado en mi, pero sabía que la otra semana me buscaría nuevamente para encerrarnos.

Nadie sospechaba que entre primitos tuvieran relaciones homosexuales, esto sería algo horroroso para mis familiares, la mente ni imaginación de mi madre o de mi tía no llegarían a sospechar nada de nosotros. Hasta esa edad nadie me había enseñado nada de sexualidad, del amor, de los límites de cuidar el cuerpo, nadie me enseñó lo que es homosexualidad, masturbación, etc. Todo eso lo aprendí de mi primo mayor. Recuerdo que en una ocasión mientras mi primo me sometía sexualmente en su cuarto mi madre conversaba en el primer piso con el abogado acerca de su divorcio, nunca se acercaba a ver lo que hacíamos y eso nos tenía confiados.

(Continúa parte 2)

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